
Un informe del Espectador publicó el siguiente análisis de la consultora Deloitte. Se presenta a continuación un resumen con lo más destacado:
En estos últimos días, tanto el ministro Fernando Lorenzo como el vicepresidente Danilo Astori han remarcado que Uruguay se encuentra muy bien preparado para enfrentar un contexto externo más negativo porque cuenta con liquidez. Incluso el país está “sobreprotegido”, en palabras de Lorenzo.
Para el conjunto del año, las últimas estimaciones de la Rendición de Cuentas apuntan a que el déficit fiscal va a cerrar en el orden del 1.6% del PIB (algo por arriba de los niveles que estamos viendo con las cifras a mayo) y que en 2012 el desequilibrio va a ser equivalente al 1% del PIB. En los doce meses a mayo el pago de intereses fue de aproximadamente 2,9% del PIB. Acá aparece entonces un primer elemento importante: sin contar los intereses, el sector público tiene un superávit. Es lo que se llama superávit primario. Ese superávit da para pagar una parte de la cuenta de intereses pero no toda, de allí que decíamos que Uruguay tiene un déficit a nivel global. Ahora, eso no es suficiente para evaluar cómo está nuestro frente fiscal de cara a un posible deterioro del marco externo, porque las necesidades de financiamiento de un año no están sólo determinadas por el déficit. También importa ver, por ejemplo, si hay vencimientos de deuda que sean importantes, si tenemos que conseguir financiamiento para hacer frente a esas obligaciones, cuántas reservas tenemos en caso de que se complicara el acceso a nuevos créditos, si los intereses de la deuda ya pactada son fijos o variables, cuál es la moneda de la deuda, etc.
Uruguay ha hecho esfuerzos bien importantes en los últimos años para extender los plazos de la deuda. A nivel del gobierno central, que representa aproximadamente el 70% del stock de deuda del sector público, los plazos son largos. El tiempo medio al vencimiento está en casi 12 años. Ese es un número grande, tanto si lo comparamos con lo que era la situación de Uruguay algunos años atrás como si lo comparamos con otros países. Las reservas del Banco Central han venido mostrando una tendencia creciente muy pronunciada. Los últimos datos marcan unos 10.200 millones de dólares. Si neteamos los encajes bancarios en el Banco Central, estamos hablando de reservas de libre disponiblidad de unos 4.900 millones de dólares, cuando a mediados del 2008 eran unos 2.400 millones de dólares. Hoy Uruguay sigue teniendo un alto porcentaje de deuda en dólares (en torno de la mitad), pero el porcentaje ha ido bajando. Hoy la vulnerabilidad en este frente es mucho menor. En general se suele medir el porcentaje de deuda que está pactada a tasa fija como un indicador de fortaleza. Uruguay en ese indicador está bien. Hoy más del 90% de la deuda del Gobierno está pactada a tasa fija.
En materia de tasas o de costo de la deuda lo más importante hoy parece el plazo. En un escenario de más turbulencias en el mundo probablemente subiría el riesgo país de Uruguay o, lo que es lo mismo, los mercados le pedirían un rendimiento mayor al Gobierno uruguayo para comprar sus papeles de deuda. Por eso es bueno que Uruguay no tenga una necesidad imperiosa de hacer emisiones para cubrir necesidades de caja inmediatas. Ahora, todo lo anterior tampoco quiere decir que Uruguay no sea vulnerable.
Hoy la situación en el frente fiscal luce razonablemente buena, pero no es invulnerable ante un shock externo que pueda ser más permanente o que tenga impactos más duraderos para variables que son clave para Uruguay, como los precios de los commodities.